La misión del Hogar Don Orione es la de “garantizar que las personas con discapacidad intelectual, y con necesidad de apoyos extensos y generalizados, mejoren su calidad de vida, ofreciéndoles los mejores apoyos personalizados, en un clima familiar y al estilo de Don Orione”.

En la misión del Hogar se introduce el término mejora, indicando la firme convicción de que todas las personas son susceptibles de mejorar, de hacer, con los apoyos oportunos, un mejor uso de su potencial humano.

Entendiendo como apoyos, los recursos y estrategias cuyo objetivo es promover el desarrollo, los intereses, el bienestar personal y mejorar la calidad de vida de la persona con discapacidad intelectual.

Desde el Hogar llevamos a cabo un esfuerzo continuo para satisfacer las necesidades que los usuarios puedan tener, y mejorar con ello su calidad de vida. Orientamos nuestros esfuerzos a atender las personas con mayores necesidades, esto es las que precisan de la ayuda de otra persona durante las 24 horas del día o aquellas que precisan apoyos para realizar distintas actividades de la vida diaria.

La visión del Hogar es “ser un Hogar comprometido con las personas y con el entorno, reconocido por éstos, estando en mejora permanente, para el cumplimiento de nuestra misión”.

  • Dignidad: tiene que ver con valor de la persona, respeto a la intimidad, individualidad, libertad, desde la actitud empática del que se pone en el lugar del otro.
  • Justicia: desde la equidad.
  • Solidaridad: con las personas con discapacidad.
  • Familiaridad: en el clima que se crea cuando hay acogida, calidez, compañerismo, cariño…
  • Calidad: compromiso hacia las personas.
  • Creatividad e innovación: tiene que ver con estar abiertos a nuevas tendencias, buscar alternativas…”estar a la cabeza de los tiempos”.
  • Sensibilidad: sentir especial hacia las demás personas.
  • Vocación: motivación de nuestro trabajo.
  • Participación: de las personas con discapacidad, de los profesionales, de las familias, de los voluntarios, de los religiosos…
  • Confianza y transparencia: en la gestión y la honradez.
  • Alegría y entusiasmo: como valor clave.

Desde el modelo asistencial, que se preocupaba solamente por aspectos básicos como la seguridad y el cuidado, estamos evolucionando hacia un modelo centrado en la persona, normalizador e inclusivo.

Desde nuestra vocación de mejora permanente, inspirados en nuestra orientación cristiana y fieles al espíritu de nuestro Fundador que nos llama a estar “a la cabeza de los tiempos”, estamos comprometidos a impulsar modelos de vida normalizados para nuestros usuarios, que supongan claros saltos cualitativos en la optimización de su entorno, que aumente su calidad de vida y sus posibilidades de inserción social.